~ELENA~
El cielo está gris la mañana en que enterramos a mi madre.
No tormentoso. No brillante. Solo está ahí.
El cementerio se extiende interminablemente frente a mí, filas de lápidas desapareciendo en la niebla. El aire huele a lluvia y a tierra húmeda, fuerte y limpio, y me duele el pecho cada vez que lo respiro.
Aquí es donde ella termina.
Me quedo quieta, vestida de negro que se siente demasiado apretado alrededor de mis costillas, mis manos temblando ligeramente a mis lados. No recuerdo h