~ELENA~
La casa se siente demasiado silenciosa una vez que mis hermanastros se van.
El eco de sus pasos se desvanece por el pasillo, y todo lo que queda es el murmullo distante de la lluvia contra las ventanas y el ocasional crujido de la madera vieja moviéndose en el frío.
Me quedo de pie en el centro de la habitación, aún envuelta en la manta que Riccardo me dio, y simplemente respiro.
Por primera vez en horas, tal vez días, me permito sentir el silencio.
Es pesado.
Pero es el tipo de peso qu