~ELENA~
No puedo respirar.
No porque me esté asfixiando, sino porque nunca me he sentido tan viva. Cada parte de mí arde… mi garganta, mis muslos, mis labios. Mi piel está caliente, en carne viva, sensible, como si hubieran escrito sus nombres sobre mí con cada beso, cada embestida, cada promesa brutal.
Estoy temblando de necesidad.
Por la forma en que las manos de Riccardo aún sujetan mis caderas posesivamente, sosteniéndome como si supiera que mis piernas todavía no funcionarían. Por la forma