~ELENA~
“Ahora, acuéstate en la cama y abre las piernas. Quiero verte tocarte y gemir mi nombre mientras lo haces,” ordena Riccardo con una voz muy seductora y peligrosa. “Luego te follaré después de eso.”
No desobedezco en absoluto. Como la buena, obediente y pervertida puta que soy, me recuesto de espaldas en la cama, abro las piernas e introduzco un dedo en mi coño empapado.
“Mmmm,” gimo, cerrando los ojos cuando la sensación me golpea con fuerza.
Debería sentir vergüenza por tocarme, con la