~ELENA~
Me despierto con una sensación de calidez. No de la manta, sino de algo más profundo, más cercano.
La luz de la mañana se filtra a través de las cortinas, suave y dorada. Toca mi piel, cálida contra las marcas que Riccardo dejó anoche.
Mi cuerpo duele… no de forma dolorosa, sino de esa manera extraña y deliciosa que me recuerda todo lo que pasó.
Riccardo sigue dormido a mi lado. Su mano descansa sobre mi cintura, posesiva incluso en sus sueños.
Su respiración es lenta, constante, y verl