Había imaginado esto durante años. Cada carta, cada mirada robada, cada noche solitaria fantaseando con Tyler. Y ahora está aquí, con las manos sobre mí, moviéndose como si hubiera estado esperando este momento toda su vida.
Continúa y no se detiene. Ni cuando gimo, ni cuando le ruego.
Mis muslos temblorosos intentan cerrarse sobre él, pero sus manos los mantienen separados.
—Mantenlas abiertas —gruñe con voz baja y urgente, y mis muslos obedecen incluso mientras tiemblan, traicionándome.
Sus m