Cierro la puerta de la tienda con manos temblorosas. El clic del metal suena demasiado fuerte, como si estuviera anunciando lo inestable que me siento. Mi reflejo me devuelve la mirada desde el cristal… mejillas encendidas, ojos llenos de caos.
Diesel Gray ha vuelto. Frente a mí. Bajo mi piel. En todas partes.
El hombre con el que me acosté el verano que cumplí diecinueve años.
Los tacones que me puse para sentirme segura ahora se sienten como un castigo. Me los quito de un tirón apenas subo a