Estela compró algunas latas de cerveza, dejó la bolsa sobre la mesa, se sentó ella sobre el sofá, pensando sobre aquel rechazo. No tenía que haberle dicho que no, ahora se arrepentía de su negativa de ser tan tonta y dejarse asustar por la posible intención que tenía Noah. Además, él era buen hombre y si realmente estaba interesado en ella, no había razones para huir.
—¿Debería llamarlo y decirle que venga? ¿Sería correcto pedirle que venga a mi departamento tan tarde? —se hizo la pregunta vac