—Mi pequeño... —susurró por lo bajo acariciándole el cabello castaño a su pequeño trillizo, mirándolo con ternura y amor, deseando que se recuperara por completo, el niño tenía la respiración pacífica y eso la dejó un poco más tranquila.
Sin embargo ella comenzó a llorar sin poder evitar sentirse arrastrada por las intensas emociones que se convertían en un maremoto dentro de sí. Ella derramaba lágrimas por lo que pudo ser y no ocurrió, se sentía impotente porque fue ella misma quien tomó la d