Finalmente estaba allí dentro, no pudo evitar mirar a su alrededor, muchas cosas alli habían cambiado, la oficina se miraba más moderna, aún conservando el sello personal de Maxwell.
Él, estaba de espaldas en su silla giratoria, al sentir la presencia de la mujer se giró y clavó sus ojos azules en ella.
—Espero tenga una idea tan buena que me haga considerar unirme al proyecto —comenzó diciendo con su mirada gélida sobre ella.
—Maxwell... Digo, señor Kensington —corrigió al ver su mirada se