Capítulo 48

Después del beso, Noah se retiró un poco, su expresión cambió y ella no lo supo descifrar.

—Lo siento, Estela. No debí haber hecho eso.

Ella se quedó en silencio, procesando lo ocurrido. Las palabras de Noah se metieron en lo más profundo de su cabeza, pero no podía articular un pensamiento coherente. Lo ocurrido la dejó en un estado de confusión.

Justo en ese momento, el teléfono de Noah sonó, rompiendo el silencio entre ellos. Miró la pantalla y, al ver que era u
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