“Simon, ¿estás... estás hablando conmigo?”. Ella lo miró fijamente, aturdida. Aún le zumbaban los oídos, pero no podía oír una palabra de él.
Simon miró a la mujer asustada en sus brazos mientras su corazón se retorcía violentamente. La bala había fallado por muy poco. ¡Podría haber pasado por su cabeza y haberla matado en el acto!
Sería imposible para ella no tener miedo después de experimentar algo como esto. Él se sintió completamente petrificado con solo pensarlo en este momento.
¡M*erda!