Jeremy frunció el ceño. Él sabía que Yuki siempre había sido caprichosa desde que era joven. Antes, él siempre la había dejado hacer lo que quisiera. Ella tenía la libertad de hacer lo que quisiera.
Sin embargo, él no pensaba tolerar más su comportamiento.
“La invité a quedarse en mi casa. Si tienes algo que decir al respecto, puedes quedarte en otro lugar”. Él quería hacerle saber que ese era su territorio, por lo que ella no podía comportarse como una niña malcriada allí.
Yuki abrió los ojo