Cuando Simon llegó al hospital, Diana y la señora York ya estaban allí con Bonnie.
Los ojos de Diana brillaron cuando vio al hombre alto y guapo que tenía delante. Ella lo saludó en voz baja: “Presidente Zachary...”. Ella se sintió ligeramente avergonzada.
Simon no prestó atención a la expresión del rostro de ella, pues solo estaba pensando en la bebé. “¿Cómo está la bebé?”, preguntó él.
“El médico aún la está examinando”. Diana percibió el aire frío que él desprendía e, instintivamente,