Sharon y Simon permanecieron inmóviles durante un rato. La enfermera no pudo evitar insistir: “¿Va a proceder con la operación? Si no va a hacerlo, dejaré entrar a la siguiente persona”.
Sharon respondió de inmediato: “Lo haré”.
Simon miró a la enfermera con frialdad. “¿Quién se va a atrever a operarla?”.
La enfermera estaba al límite de su paciencia. Después de notar la expresión fría de Simon, y su aura que demostraba que no era alguien que se podía tomar a la ligera, solo pudo decir: "¿Por