* GIOVANNI *
—Buenos días —solté en cuanto la vi levantarse de la cama con una expresión de pocos amigos. El vino de anoche le estaba cobrando factura mientras intentaba erguirse sin sentir las punzadas de dolor en su cabeza.
—En la mesita de noche tienes un vaso de agua y un analgésico —dije, en cuanto leía las noticias en mi Tablet junto con mi café y un emparedado—. Cuando estés lista, dime qué deseas para desayunar, lo pediré para ti.
Ella asintió quedadamente y se puso de pie para dirigirs