* GIOVANNI *
—Gracias, Pine, sé que no debió haber sido sencillo para ti hacerme este favor, pero lo aprecio mucho —dije con una amplia sonrisa de satisfacción que se extendió por mi rostro mientras hablaba con mi viejo amigo por teléfono esa mañana.
—Con esto ya estamos a mano —soltó con desdén, pues, estaba claro que él nunca quiso deshacerse de uno de sus subordinados sin un motivo aparente—. Ahora debo enfrentar a mi padre y explicarle por qué despedí a uno de sus arquitectos más talentosos