Capítulo 19. La invitación
—¿Te encuentras bien, Emma?
—Si— mentí.
—No lo pareces, estás pálida.
—Solo estoy un poco cansada, eso es todo.
—Entonces vayamos a descansar— sugirió, ella también debía estar cansada, sobre todo con el clima, que, aunque no estaba tan frío, para ella debía ser agobiante. Los últimos meses del año debían ser muy duros para ella.
—¿No saludaremos al señor Dashwood? — objeté enseguida recordándole cuál había sido el motivo por el que decidimos volver adentro, según yo, la llegada del dueño d