27. ¿PROMETIDOS?
A pesar de sentir el impulso de abrazar a Nadir por la esperanza que le ha dado, Lianet se aguanta y corre velozmente hacia Nube, su fiel compañero. Al percibir la ansiedad en su dueña, Nube se mueve intranquilo, seguido de cerca por Ébano, el caballo de Nadir. Pareciera que ambos caballos están conectados con sus dueños de una manera especial, ya que sin recibir ninguna indicación, salen a correr a gran velocidad, como si fueran dos almas en un mismo animal.
Mientras galopan rumbo a los estab