Dereck apretó los dientes tanto que sintió un crujido en la mandíbula. —Madre, guarda silencio —logró decir con una voz que vibraba de una furia contenida.
—¡No me pidas que guarde silencio! —Beatriz estaba pálida, sus ojos centelleaban con una mezcla de humillación y odio—. Mañana seremos el hazme