Los paparazis avanzaron un paso más, como una jauría oliendo sangre.
Dereck reaccionó al instante.
Colocó su brazo alrededor de la cintura de Isabella… Firme, casi protector… Y su expresión cambió por completo. Sus ojos helados hicieron retroceder a más de uno.
—Escúchenme bien —su voz salió dura