—Ay, lo siento —dijo Isabella con voz dulce y una falsa sorpresa—. Se me resbaló.
Gimena sintió un latigazo de rabia, un insulto subiéndole por la garganta, pero lo tragó con fuerza y se agachó sin protestar.
—No te preocupes —murmuró, obligándose a sonar amable.
Dereck giró hacia Isabella con una m