Capítulo 305
—Dilo, nena... —Insistió él, con la respiración entrecortada y la voz ronca, acelerando el ritmo de manera tortuosa—. Dime que no sientes nada.

—Enzo... joder... —Consiguió articular ella, con la cabeza echada hacia atrás, los ojos entreabiertos y la respiración completamente desbocada—. Cállate y..
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