Capítulo 276
El esfuerzo fue tan brutal que la garganta le ardía como si hubiera tragado brasas. Cuando terminó, se limpió la boca con un pañuelo, con los ojos llorosos y la cabeza palpitando con fuerza. Tenía el estómago revuelto y el cuerpo tembloroso, pero el asco no se iba. El solo recuerdo de la boca de Gim
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