Dereck se pasó una mano por el rostro.
Cada músculo de su cuerpo estaba tenso.
—¿Y qué se supone que haga? ¿Sentarme frente a ella y fingir que aún me importa?
Enrique sostuvo su mirada.
—Si eso consigue que hable… sí.
La respuesta cayó como una piedra.
Dereck cerró los ojos un segundo.
Odiaba aquel