El siguiente destino fue una sala de interrogatorios.
Pequeña.
Fría.
Con una mesa en el centro.
Y al otro lado…
Estaban ellos.
Lorenzo Castillo.
Gabriela Castillo.
Y un abogado.
Gimena se detuvo en seco al verlos.
Por un segundo, algo cambió en su expresión.
Los guardias la hicieron avanzar y la sen