Y el silencio volvió pesado.
Rodrigo finalmente guardó el arma.
Héctor se giró de inmediato hacia Isabella.
Sus manos temblaban al revisar la vía.
El suero, asegurándose de que todo estuviera bien.
—Está bien… —murmuró, casi para sí mismo—… está bien…
Valeria se acercó lentamente.
Las piernas le fal