El dolor volvió a atravesarlo, pero lo ignoró.
—Ese disparo lo escuchó todo el mundo —dijo, mirando hacia la puerta—. Y si esa loca se entera de que no está sola… se nos viene todo encima.
Beatriz asintió, aún con lágrimas.
Matheo pasó el brazo de ella por su hombro, sujetándola.
—Muévete conmigo… —