—Pero volverás a saber de mí —añadió—. Y cuando te tenga frente a frente… te demostraré que no fue solo un error.
La llamada se cortó.
Valeria se quedó inmóvil, con el teléfono aún en la mano.
Su respiración seguía temblorosa.
El eco de su voz retumbaba en su cabeza.
Apoyó ambas manos sobre la mesa,