181. Maldita Bruja Adorable
Zacarías
No me sentía cómodo dejando a la hembra herida y sola atrás, pero era una bruja y había aprendido a no menospreciarlas.
-a tu derecha hermano-dijo Ignus y nos desviamos por donde indicaba.
Habíamos llegado hasta donde el rayo había caído y aún humeando estaban las ropas del hijo de puta. Por alguna extraña razón el bastardo no moría. Ahora corríamos, tras unos vehículos que iban a toda velocidad por la carretera.
-si entran a la ciudad será difícil dar con ellos-dije a mis hermanos-voy