154. Pies Calientes
Kyle
Mi embarazo había sido una locura entre la sed y la necesidad de tener el cuerpo de Zacarías a mi lado, beber de él, tocarlo o solamente olfatear su aroma, me había vuelto prácticamente una ninfómana salvaje, por la expresión de mi compañero no se veía molesto, al contrario aunque a veces lucía cansado, siempre tenía una sonrisa y ese brillo pícaro en su mirada. Pero ahora sentía que estaba enojado, furioso y asumía que era porque habían tratado una vez más de ir por Aymar, afortunadamente