155. Partes Divertidas
Mario
Cuando desperté algo había cambiado. No tenía muy claro qué era, tenía a mi compañera y curiosamente no había ninguna bruja en la habitación, me levanté porque me sentía sucio y no quería manchar con esa suciedad a mi preciada compañera. Me duché y por el reflejo vi los extraños símbolos que tenía en mi pecho, eran de un color rojo furioso, cuando los tocaba ardían pero nada más. No quise contactar con Adamo, sabía que no era correcto, además mi lobo aún no respondía, lo sentía dormido, e