Observo desde mi asiento como Osmar entrena con los guerreros de mi padre, sin duda es un luchar muy fuerte y hábil, mientras pelea con los mejores y mas fuertes guerreras noto que en el campo se vuelve un hombre violento y frío, ataca paso a paso con una destreza implacable.
―Es un placer entrenar con usted su majestad, el mejor guerrero de Neruda ―hablo el capitán del ejercito de mi padre, y es increíble que lo elogie el, pues lo eh visto entrenar y es un hombre que se mueve con mucha brutali