Sahar
Un mes más:
Otros treinta días que pasan volando y de repente se me anuncia que tengo visita. Nadie viene a visitarme porque no me relaciono a no ser con mis compañeros de trabajo y ellos no conocen donde vivo. Si fuera mi esposo no lo hubiesen anunciado de esa manera. Bueno, me estoy rompiendo el cerebro por nada, cuando lo único que debo hacer es bajar y ver. Me rio de mí misma mientras salgo a ver quién me busca y mis ojos se abren grandes, pues frente a mí está el abogado; este me sonr