De camino a casa:
Aterrizo justo cuando el abogado me llama para decirme que se dirige a la casa a entregar los papeles. Mi corazón late a cien, pero por más que quiera verla, no puedo. El viaje me ha cansado, aún tengo punzadas en la herida y necesito recuperar fuerzas para la tormenta que se acerca, llamada Batiosta. Sé que pronto voy a verla, un día más no cambiara eso. Decidimos hospedarnos en un hotel y solo comunicamos con Maciel para que vea a Donal y me cuente como va todo con Sahar.
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