Hasta ahora.
—¿Estás bien? —preguntó el hombre.
Levanté la cabeza y lo miré.
—No intentes actuar como un ser humano conmigo. Por lo que sé, no eres diferente de los dos animales que me hicieron esto —escupí.
Se rió entre dientes y apartó la mirada. Hubo un breve silencio. Me incorporé lentamente del suelo justo cuando el ascensor se detenía. Las puertas se abrieron y él avanzó unos pasos, pero se detuvo para mirarme por encima del hombro.
—Por cierto, solo soy el piloto, y creo que to