—Creo que le apasionaba más el porno —dijo.
Lo miré con la boca abierta. No estaba mintiendo.
—Pero creo que la venganza terminó reemplazando al porno —bromeé. Ambos nos reímos.
—De todos modos, siempre pensé que la venganza iba a ser contraproducente para ustedes dos —añadió.
Lo miré sin entender.
—Yo no creo en la venganza, creo en el karma —explicó.
—Bueno, a veces el karma llega tarde y depende de las personas ejecutar la venganza —respondí.
—Me alegra que todo haya terminad