Capítulo XIII. Los secretos de los Lewis.
Edward.
Me hizo gracia la reacción que tuvo mi mujer cuando nuestro hijo se acercó, para que lo subiera en la silla, estaba totalmente asombrada, me dieron unas ganas tremendas de levantarme de la silla llegar hasta ella y cerrarle la boca con un beso apasionado, y contarle que en realidad ella y mi hijo eran ya unos Lewis pero sabía que por ahora, no era el momento más adecuado para que ella se enterara.
Con este pensamiento me di cuenta de que todos los que estábamos en la habitación, inclui