Capítulo 4
De pronto todas las miradas se dirigieron hacia mí. Samuel apareció a mi lado, con su altura uno noventa imponiéndose sobre todos, irradiando una presión difícil de ignorar.

—¿Estás bien? —me cubrió entre sus brazos, su voz baja y tranquila—. ¿No te hizo nada?

—No —negué con la cabeza.

Él me protegió con firmeza detrás de su espalda y se giró hacia Jaime Esparza, hablándole con frialdad:

—Señor Esparza, qué vestido de novia lleve mi prometida es asunto nuestro. Usted es un extraño, no debería me
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP