Rebeca llegó al departamento y se tiró al mueble a llorar sin consuelo, su garganta se desgarraba de los gritos, pero no podía hacer más, aunque sus memorias no hubieran regresado, su corazón y cuerpo sabían muy bien a quien le pertenecían y eso le dolía más. Anhelaban el toque de esas manos, su cercanía, sus besos, las caricias, como él, la envolvía en ese mar de emociones y pasión, Era lo que le hizo falta todo este tiempo.
¡Cinco años! sin entender que era lo que le faltaba, que era ese vac