Al querer acercarse a ellos, vieron como algunos extraños coqueteaban descaradamente a sus parejas. Sonriéndoles y enviándoles bebidas.
— Es el colmo — pensó Eva al ver que Franck reía plenamente y correspondía al coqueteo, la sangre le hervía por dentro, pero tenía que contenerse nada de espectáculos, era una dama.
Mientras Marcos, vía como su hermosa esposa estaba siendo cortejada por otro, dándole hasta su número y depositando un beso en esas manos que solo le pertenecían a él, lo mataría po