Mundo ficciónIniciar sesiónJoel.
Cristina me besaba con desesperación, como si esos dos días que habíamos pasado sin vernos hubiesen sido un suplicio para ella, mientras yo, tan sólo me dejaba llevar.
Lo cierto era que apenas había tenido demasiado tiempo para pensar en nada, me habían doblado el turno en el hospital, y estaba exhausto. Aun así, no podía quitarme aquella desagradable sensación del p







