Mundo ficciónIniciar sesiónTodo cambia cuando Keyla, retoma el contacto con una amiga de su infancia, la cual la traiciona descaradamente, haciendo que Keyla caiga entre los brazos de su novio. Ellos le hacen pasar un montón de calamidades, desde separarla de sus familiares y amigos, y vendiéndola a un importante ruso, siendo el regalo de cumpleaños de su hijo. La vida de Keyla se torna en una montaña de aventuras, a las que decide que debe sobrevivir ella sola.
Leer másUn mes después…Me encuentro en la habitación con la niña y Nicoletta viene de visita a vernos. Una vez más estamos juntas las tres, tomando té al lado del estanque.—Chicas, necesito que me hagáis un favor una de las dos.—¿Qué necesitas? —dice Natasha.—Necesito un predictor.—¿Qué?, ¿de verdad? —pregunta Nicoletta, poniéndose muy nerviosa.—Sí, pero no os hagáis muchas ilusiones, no quiero que Yurik se entere.—Te lo conseguiré yo —dice Natasha.Al caer la tarde, Yurik regresa a casa. Sale a buscarnos al jardín y se acerca a nosotras, me da un beso y…—Cierra los ojos —dice sacando un pañuelo de seda de su bolsillo.—¿Qué tienes preparado ya? —pregunto al ver la emoción de sus ojos.<
La claridad del día va entrando por las ranuras de la puerta. Primero se estira Nicoletta y después yo. La cadena es tan corta para las dos, que casi no podemos movernos.—¿Crees que Yurik nos encontrará? —pregunto a Nicoletta.—No lo sé, pero espero que sí.—Perdóname, yo no quería que esto pasara —le digo llorando.—Lo sé, pero la culpa de esto es mía, fui yo quien abrió la puerta sin mirar, los matones de Mareck entraron y se llevaron a la niña.—Shhh, calla, creo que viene alguien —le comento muy bajito, abrazándome a ella.Nicoletta me abraza con fuerza, mientras escuchamos cómo se abre la puerta. Sus voces son tan conocidas, que sé quién es Carlos y quién es Pedro.—Buenos días, mascotas —dice Pedro para humillarnos.—¡Buff!, &
Yurik y los demás regresan al hotel. Creen que los estamos esperando. Al entrar en la habitación se dan cuenta de que no es así.—¿Qué ha pasado? —pregunta, al ver las copas encima de la mesa y a los vigilantes.—No lo sabemos, nos dieron algo y nos dejaron dormidos, hemos despertado sin pistolas y las llaves de los coches. También se han llevado nuestros teléfonos —le comenta uno de los guardaespaldas.—¿Dónde han ido? ¿Cómo las voy a encontrar ahora? —dice Yurik enloquecido.Despidiendo a sus guardaespaldas, Rubén le sujeta, e intenta tranquilizarle como puede. Sandra pide el número de teléfono y el modelo a Yurik, e intenta localizarlo por el GPS.Sin obtener resultados, les pide los teléfonos y modelos a los hombres de Yurik, y vuelve al acecho, pero sigue sin conseguir resultados.Sandra trabaja to
Salen todos a buscar en las direcciones recibidas. Sandra sigue buscando más información.—Yo voy contigo —le digo a Yurik, muy decidida.—No, es mejor que esperes aquí. Quédate con Nicoletta —dice Rubén.—Quiero salir a buscar mi hija —le digo a Rubén.—No puedes, tienes que esperar a que llamen, si sales de aquí no podremos localizar la llamada, y aún tienen que decirte el sitio y la hora —dice Yurik.—Pero… yo quiero ir —le digo llorando.—Keyla, creo que Yurik tiene razón —dice Rubén.—Toma mi télefono, Keyla, yo saldré con ellos, si ocurre algo, sea lo que sea, debes llamarme, no hagas nada sola, puede ser muy peligroso para ti —dice Yurik.Todos van saliendo de la habitación a su tiempo, hasta que nos quedamos solas Nicoletta y yo.Llev





Último capítulo