Estoy hasta los pelos de ebrio.
Las chicas se ríen y yo también, ni siquiera sé de qué demonios están hablando pero por lo cerca que están cotilleando supongo que es algo interesante. Mi mirada va de mi trago hasta Fausto que está nadando como si fuera un puto atleta olímpico, tiene el cuerpo de uno pero verlo nadar es diferente a lo que hubiera imaginado. Sus largas piernas, su torso, espalda...
El cabron tiene buen cuerpo. No es que me guste o algo parecido.
—¡Kaspeeeeeeeer! —Leila se cuelga