Mi querida enemiga. Capítulo 7. No mereces vivir.
Callia Dimitrakis.
Uno de los guardias de seguridad me acompañó junto con mi madre al auto, mientras caminaba, el dolor en mi vientre se intensificaba, me ayudaron a subir al vehículo y mi madre condujo a toda prisa hacia la clínica más cercana. Cada minuto que pasaba me parecía una eternidad, al mismo tiempo mi mente se llenaba de temores y preguntas sobre la salud de mi bebé. Rogaba al cielo porque estuviera bien.
Cuando llegamos a la clínica, mi madre me acompañó hasta la recepción, donde u