Capítulo 56. Un duro golpe.
Von Dimitrakis
No podía contener mi nerviosismo, me daba terror que le pasara algo a ella o al niño, cuando ella me ordenó buscar la pañalera y la maleta, salí corriendo una vez que los tuve, las subí al auto y arranqué.
Cuando salí tenía la sensación de que se me había olvidado algo importante, con el silencio reinando en el auto, me di cuenta de mi error y ya había hecho un largo recorrido, sentí un sudor frío recorrer mi frente y mi corazón latió con tanta fuerza que pensé que se saldría de