Ambos estaban a punto de cumplir sus anhelos, ella dejar de ser virgen con el hombre que la trae loca, que ella quiere que la haga suya, que haga con ella lo que desee y Él deseoso de probar las mieles virginales, sentir cómo su polla rompe el obstáculo de entrar en ese coñito apetecible que lo desea desde que conoció a su dueña sin ver su rostro, pero que lo atrae hasta la locura.
En ese preciso momento en que está por entrar en ella, su Ángel cruzo las piernas por las caderas de su Dios del Se