Capítulo 182. Lazos familiares.
Lisandro se separó ligeramente, acariciando el rostro de Carolina con ternura.
—¿Sabes? No me importaría comer comida quemada todos los días si significa poder tenerte as—, dijo con una sonrisa pícara.
Carolina soltó una carcajada, dándole un suave golpe en el hombro.
—Eres imposible —, respondió, aunque sus ojos brillaban de amor. —Pero creo que deberíamos limpiarnos y arreglar este desastre, antes de que alguien venga y nos encuentre así.
—No te preocupes, estamos en la parte de nuestra casa