Capítulo 163. Una pareja apasionada.
Enrico no necesitó más invitación. Con delicadeza, pero firmeza, comenzó a explorar el cuerpo de Inés con sus manos y labios. Cada caricia, cada beso, estaba cargado de deseo contenido.
Inés se arqueó bajo su toque, pequeños gemidos escapando de sus labios. Sus manos recorrían la espalda musculosa de Enrico, deleitándose con la fuerza que sentía bajo sus dedos.
—Enrico... —suspiró Inés, su voz cargada de deseo.
Él levantó la mirada, sus ojos oscurecidos por la pasión, encontrándose con los de e