Capítulo 113. Un sí ahogado en dudas.
El silencio en la sala se volvió insoportable. Todos los presentes observaban expectantes a Inés, que permanecía inmóvil, su mirada fija en el suelo, como si buscara respuestas en las vetas de la madera.
—Inés... —susurró Enrico, con una mezcla de impaciencia y advertencia, apenas audible para los más cercanos.
La oficiante, incómoda ante la falta de respuesta, intentó suavizar el momento repitiendo la pregunta con delicadeza.
—Inés, ¿acepta usted a Enrico como su legítimo esposo?
Ella seguía s